SCEM

 

SERVICIOS DE CAPACITACIÓN ENRIQUE MENA, E.I.R.L.

 

 

 

Quiénes Somos

 

 

 

SCEM, es un Organismo Técnico de Capacitación (OTEC) unipersonal, especializado en el área electromecánica.

 

Su Docente, Enrique Mena Díaz, posee más de cuarenta años de experiencia como instructor de Electromecánica en INACAP, tanto en sala, como en terreno. Minería, industria, domicilios y naves mercantes, han sido testigo de la excelencia de su enseñanza.

 

Además de la docencia, se ha desempañado en dichos ámbitos como Técnico Electricista, por lo que domina las prácticas y los conocimientos que se necesitan en todos esos sectores productivos del país. Esta trayectoria es la que avala la calidad de la enseñanza impartida en SCEM.

 

 

 

VISIÓN

 

 

 

SCEM se ve como una institución valorada en el ámbito empresarial y educacional nacional, como cualificadora de trabajadores en técnicas y oficios basales de la economía.

 

 

 

MISIÓN

 

 

 

SCEM es una organización comprometida con la adquisición de los conocimientos y el desarrollo de las actitudes y las destrezas necesarias para el dominio de las técnicas y oficios de base, que faciliten la inserción laboral de egresados capaces de contribuir a la optimización del proceso productivo gracias la mantención, reparación y mejoramiento de las instalaciones y maquinarias implicadas en dicho proceso.

 

 

 

Lema

 

 

 

Capacita tu vida para la Excelencia.

 

La excelencia no es un conocimiento, es la actitud de buscar los mejores conocimientos para incrementar las habilidades y disminuir los tiempos de respuesta ante los imprevistos.

 

 

 

Servicios que ofrece

 

 

 

FORMACIÓN: Preparación en competencias iniciales de un individuo que no tiene conocimientos previos de una tecnología, al final de la cual logrará el grado de ayudante.

 

CAPACITACIÓN: Ampliación de las competencias del ayudante, hacia el manejo general de una tecnología. Al final logrará el grado de maestro.

 

ESPECIALIZACIÓN: Profundización de las competencias necesarias para el dominio de un área específica de la tecnología y su constante actualización. Accederá al grado de especialista.

 

RECONVERSIÓN: Sumar a la especialización ya adquirida, otra relacionada y complementaria. De instalador eléctrico a electromecánico. De mecánico industrial a automotriz.

 

DESARROLLO DE PROYECTOS: Integración de las distintas especialidades, para la generación de tecnologías que mejoren procesos productivos.

 

 

 

 

 

Reseña Histórica SCEM.

 

 

 

 

 

Todo comenzó hace más de 40 años, a finales de la década del 60, cuando un joven obrero se capacitó como electromecánico. El estilo de enseñanza, aplicado directamente en las máquinas, con una dinámica personalizada y centrada en los reales requerimientos de la empresa en la cual estaban o iban a desempeñarse, le reveló que su camino era enseñar. Después de algunos años como electromecánico en empresas, regresó a la institución que lo formó, se capacitó como instructor de electricidad y obtuvo el grado de Técnico.

 

De ahí en adelante, capacitó a trabajadores tanto en la sala de clases, como en sus lugares de trabajo (industrias, faenas mineras, etc.). En todos los lugares que visitaba, su alto desempeño provocaba un cambio positivo en el grupo que recibía su instrucción. Este hecho es reconocido por la gerencia de las faenas y empresas a las que viajaba a capacitar su personal. En ese sentido, ha sido testigo privilegiado y gestor anónimo de la evolución industrial del país.

 

En paralelo a la enseñanza de la electrotecnia, seguía aprendiendo nuevas técnicas. A la electricidad, pronto agregó la electrónica y la neumática. También se dedicó a labores de contratista en varias empresas y al establecimiento de un taller para realizar dichos trabajos, en los cuales ocupaba algunos de sus ex alumnos. En este aspecto destacó por la implementación de soluciones creativas a los crecientes requerimientos tecnológicos de la industria, la minería y el transporte.

 

Después de casi dos décadas como instructor eléctrico en la minería, industria, comercio y domicilios, circunstancias personales lo llevaron a ser electricista de la marina mercante chilena. La calidad de oficial electricista es reconocida internacionalmente, debido a los convenios internacionales suscritos para tal efecto. Esto abrió aún más sus horizontes y experticias técnicas.

 

El cambio en las condiciones de la economía a comienzos de los noventa, lo devuelven a la institución donde había enseñado electromecánica. Allí retoma su labor como instructor, donde aplica lo aprendido en la marina mercante. A comienzos de esta década, constata la pérdida de la enseñanza de oficios y técnicas de base del proceso productivo, por parte del sistema educativo en general.

 

Hoy, ante la disparidad entre las necesidades del mercado laboral y modelos educativos incapaces de formar en dichas competencias, emprende la ardua tarea de recuperar, en su propia institución, ese antiguo estilo de enseñanza, para las nuevas generaciones de jóvenes trabajadores que, como él, desean mejorar su desempeño laboral y sus condiciones de vida.

 

La sólida preparación académica y la vasta trayectoria en los más diversos ámbitos de la capacitación y la economía, hacen de Servicios de Capacitación Enrique Mena Díaz, e.i.r.l., la institución que la empresa chilena necesita para que sus trabajadores adquieran las competencias necesarias para este nuevo siglo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Filosofía SCEM

 

 

 

Durante más de cuarenta años de instrucción, tanto la que he recibido, como la que he dado, he aprendido un par de cosas y hoy quiero comentarles una de ellas.

 

Aunque suene raro, lo más importante es tratar a las máquinas como personas y a las personas como máquinas. Antes de que me quemen por hereje, me explico. A las personas hay que oírlas, no sólo escucharlas superficialmente; hay que mirarlas, no sólo verlas, de pasada; hay que olerlas, tocarlas, probarlas, incluso saborearlas, como a la mujer que uno ama. Lo que digo es: Para que las cosas funcionen de manera óptima, la misma dedicación que uno le pone a la mujer, hay que dársela a la máquina. De otra manera, al igual que una mujer celosa, la máquina, ¡se funde! Mi mujer me dice, en tono de broma: “Ya vas a ir donde la otra” ó “¿Cómo está tu joyita?”.

 

Pero no se crea que las máquinas sean más importantes que las personas. Si las máquinas me importan es porque sirven a las personas. Sin las máquinas, sería imposible el mundo que tenemos. Para que el mundo siga sosteniendo la vida de todos los millones de personas que hay, es necesario que ellas funcionen a plena capacidad. Un mundo sin máquinas es menos humano, porque habría menos humanos, como en el pasado preindustrial. Si de verdad quieres a alguien, quieres para esa persona lo mejor. ¿Verdad? Entonces, ¿cómo no desear, para la mejor calidad de vida de esa persona, el mejor desempeño de las máquinas que hacen posible su vida? ¡Ésta es la raíz de la FILOSOFÍA DE TRABAJO SCEM! Nuestro principio fundacional y fundamental, que explica nuestra propuesta de excelencia y exigencia.

 

Es cierto que para una mejor calidad de vida son necesarias muchas otras cosas, pero cada uno aporta desde su mejor hacer y nuestro hacer es que funcionen, de manera óptima, las máquinas electromecánicas. Y eso no es poco, viviendo en una civilización donde la electricidad es esencial.

 

Lo segundo es que no puedo esperar que un transformador mueva un camión ni que un motor jaula de ardilla ilumine una pieza. Los antiguos decían: “No pidas peras al olmo”. Pero el motor debe mover, la ampolleta debe iluminar y las instalaciones no deben inflamarse. ¿Verdad? ¿Qué pasaría si todo funcionase como debe ser? Como dicen por ahí: Sería otro mundo.

 

¿Por qué no es así? Debemos hacernos una pregunta previa y espinuda: ¿Por qué ir más allá? ¿Para qué esforzarme por alcanzar y mantener un alto estándar de calidad? Eso nos lleva a la conclusión más reveladora de todas: La motivación es lo más importante. Una persona motivada es capaz de mover el mundo. Pero, ¿qué es lo que nos mueve? La emociones, no por nada decimos que algo nos ha “con-movido”, cuando ha afectado tan profundamente nuestra vida que ha provocado en ella un cambio. Motivar y mover tienen la misma raíz en latín.

 

Si lo que hacemos no está afincado en nuestro sentir, nada de lo que nos digan y enseñen, cambiará nada, porque no tendremos ganas de aplicarlo y si lo hacemos, será a medias, a regañadientes. Las obligaciones que vienen desde fuera de uno, no generan motivación, identificación, ganas de ir más allá. Lo más importante de la persona es su emoción y es allí donde nuestro estilo pedagógico se distingue de los demás.

 

Estamos viviendo en la civilización más vasta y compleja que jamás haya creado la humanidad, lo que nos obliga a especializarnos, si queremos hacer algo realmente “a la altura de los tiempos”. Pero siendo conscientes que, al igual que un motor o una ampolleta están conectados a un circuito eléctrico; todo y todos estamos unidos en un gran sistema interconectado mundial. Lo pequeño no tiene sentido sin lo grande, lo grande no se sostiene sin lo pequeño. Todos somos parte de un sistema simbiótico.

 

Una de nuestras características principales es la integración de especialidades en proyectos concretos, creando grupos de trabajo para la optimización de sistemas de producción y control. Nosotros queremos ser ese granito de arena, esa gota que hace una gran diferencia para mejor. Ese es nuestro propósito, nuestro sello, nuestro ser y el horizonte de nuestro hacer.

 

VALPARAÍSO, FEBRERO 2015